Traducciones
la contemplación
Es un desiderativo: no nombra el contemplar, nombra el querer contemplar. Y no es meditar: la tradición tenía la palabra dhyāna y no la usó.
la contemplación honda y repetida
La palabra dice a la vez querer y repetidamente y a fondo.
la contemplación repetida
asentar
Es el tercero de los tres tiempos: el mismo conocimiento dejando de estar delante para pasar a estar debajo.
Etimología sánscrita
Desiderativo de ni-√dhyai: √dhyai («contemplar»), ni- («hacia dentro, a fondo»), la reduplicación desiderativa y -ana (acción). La formación documentada es desiderativa, no intensiva.
Monier-Williams, p. 549,1 · Apte, p. 621-b
Etimología castellana
- la contemplación
Corominas, s. v. CONTEMPLAR, vol. II, p. 182
- la contemplación honda y repetida
Corominas, s. v. CONTEMPLAR, vol. II, p. 182 · Corominas, s. v. HONDA, vol. III, p. 382 · Corominas, s. v. PEDIR, vol. IV, p. 458
- la contemplación repetida
Corominas, s. v. CONTEMPLAR, vol. II, p. 182 · Corominas, s. v. PEDIR, vol. IV, p. 458
- asentar
Corominas, s. v. SENTAR, vol. V, p. 206
Nuestra lectura
Nididhyāsana es la contemplación. La palabra es un desiderativo: no nombra el contemplar, nombra el querer contemplar, y dice a la vez querer y repetidamente y a fondo. No es meditar: la tradición tenía la palabra dhyāna y no la usó. Sadānanda la define como una corriente de ideas del mismo género que las de Brahman, con exclusión de ideas extrañas como las del cuerpo: corriente, del mismo género, excluyendo lo de otro género. Es el tercero de los tres tiempos de la Bṛhadāraṇyaka, oír, reflexionar, asentar; y no añade un conocimiento nuevo al del texto: es el mismo conocimiento dejando de estar delante para pasar a estar debajo. Lo que Guénon llama concentración es lo que Śaṅkara llama nididhyāsana.
En las obras del autor
En Yoga: bajo el yugo del Sí mismo, del autor:
Śaṅkara, para explicarla, usa el verbo dhyātavya, de la raíz de dhyāna: el dhyāna del Yoga está literalmente dentro de la palabra, y lo que el Yoga despliega en un pāda entero lo nombra ella en una sola. Es el tercer tiempo, y el que nadie puede hacerle a otro.