Traducciones
la quiescencia de la mente
Frente a manonāśa, su destrucción: en la quiescencia, la mente se apaga y vuelve.
el aquietamiento de la mente
Así se vierte en la traducción de Ramana: el control de la respiración lleva sólo al aquietamiento de la mente y no a su destrucción.
Etimología sánscrita
De manas y laya (√lī, «disolverse»).
Monier-Williams, p. 785,2
Etimología castellana
- la quiescencia de la mente
Corominas, s. v. MENTE, vol. IV, p. 42 · DLE, s. v. quiescencia
- el aquietamiento de la mente
Corominas, s. v. QUEDO, vol. IV, p. 709 · Corominas, s. v. MENTE, vol. IV, p. 42
Nuestra lectura
Manolaya es la quiescencia de la mente, frente a manonāśa, su destrucción: la mente se apaga y vuelve. La tradición reconoce expresamente que el trabajo con el aliento aquieta la mente, y le da un nombre. Eso es real y no se discute. Ramana no dice que el prāṇāyāma físico sea inútil. Plantea él mismo la objeción: «puesto que el control de la respiración lleva sólo a manolaya y no a manonāśa, ¿cómo puede decirse que sea el medio para la indagación?». Y no la retira: distingue. Reconoce que el control del aliento produce la quiescencia de la mente y no su destrucción, y que por eso hay que continuar, «sin dejar la mente en eso» (Vicāra-saṅgraha §26). Aquietar no es conocer. Enlaza con laya, el primer obstáculo.